Publié par : lettresdemontreal | 15 octobre 2008

Elecciones en Canada

Hoy mi mujer fue a votar en su circunscripción y yo la acompañé. Para mi fue una experiencia bastante inusitada esta de ver a la gente votar por candidatos de varios partidos políticos y hasta por independientes, pues es algo que en mi país de origen: Cuba y al menos desde cinco años antes de que naciera, era ya algo « del pasado ».

Mañana sabremos los resultados, hasta el momento en que escribo estas notas, Radio Canada, la más importante cadena televisiva francófona, anuncia que la « tendencia » (y esta es una palabra histórica clave en estas lides electorales) es que nuevamente el partido Conservador saldrá ganador, pero tendrá que formar gobierno minoritario, o sea que los canadienses seguirán « en las mismas », pero se habrán dado el gustazo de un proceso democrático como pocos en el mundo de hoy tienen lugar.

Algo que he aprendido siendo testigo de estas elecciones en Canada es que los líderes políticos, a pesar de que la batalla electoral puede y debe ser ruda por momentos, compiten en capacidad, en elocuencia y en agudeza para presentar los problemas principales de esta nación, a la hora de exponer sus programas, y ello desde los dos jefes de grandes partidos, como son el Conservador y el Liberal, hasta los medianos y pequeños, como son el Bloque quebequense, el Neodemocrático y el Verde. Claro está los canadienses tienen otro criterio sobre esta cuestión, ellos parten de su propia experiencia y son mucho más críticos con su realidad, como es por demás lógico, más yo comparo con lo que tenía donde nací y el balance es muy diferente. Aquí sesionan en el Parlamento canadienses de tantos orígenes como grandes culturas hay en el mundo y comunidades de ellas en este inmenso país: indios Sikh, latinoamericanos, haitianos, africanos, chinos y otros asiáticos, eslavos o escandinavos, todos tienen la posibilidad de ser electos y suelen serlo a menudo.

A mis hijos yo no pude inculcarles de pequeños los valores de un sistema democrático, porque ellos y yo nacimos en uno autoritario, y a ellos como a mí, lo que nos enseñaron fue a ir a las plazas a escuchar, asentir y aplaudir a un sólo jefe político, sin que por la cabeza nos pasara nunca la posibilidad de cuestionarnos si estaba o no errado lo que decía, porque llegar a pensar así era « contrarevolucionario », o sea una herejía. Ese aprendizaje hemos tenido que hacerlo cada cual de manera independiente y dolorosa, pero lo vamos haciendo y son cada vez más cubanos los que comprendemos que el futuro de Cuba pasa por la refundación de la nación cubana y que para ello es indispensable que puedan tener lugar elecciones donde cada candidato exponga un programa que no sea identico al del otro.

Para inculcarle valores democráticos a mis hijos y para que algún dia puedan ser útiles a esa patria adolorida es imprescindible enseñarles a pensar sin la madeja de prejuicios y esquemas mentales que han bloqueado y bloquean aún a tantos compatriotas. Esa mentalidad completamente mitológica que nos quisieron « vender » como buena, aún cuando se escudaban detrás de un ateísmo falso, ha sido la causa de nuestro retraso cívico. La sociedad civil cubana adolece de la fuerza necesaria aún porque los cubanos viven en el « país de maravilla », que les pinta la propaganda oficial, encantados, como Alicia, o adormecidos como ese personaje del filme « Matrix », que servía, junto a todos sus semejantes, de batería viviente a un mecanismo infernal de metal y silicona.

Para construir una verdadera sociedad nueva, es imprescindible tomar todo lo bueno de la anterior y estar muy atento a todo lo que de bueno se hace por el bienestar de las mayorías en cualquier rincón del planeta, sin prejuicios ideológicos, que es igual a decir mitológicos. Cuba y los cubanos tendremos mucho que arreglar y aprender, cambiar y proponer, discutir y analizar. Muchos cubanos desde afuera tomamos experiencias y vamos acumulando un capital importante de conocimientos. Nosotros sabemos que un día todo ello va a poder ser invertido en la tierra que nos vió nacer y crecer, para quizás entonces poder decir con José Martí: « con todos y para el bien de todos ».

Bientôt en français!


Responses

  1. Yo tambien fui a votar y me gusto el ambiente de pluralidad, tolerancia y libertad que se disfruta en estas elecciones.Saludos,
    Al Godar


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