Publié par : lettresdemontreal | 22 février 2009

Brasil: ¿una diplomacia diferente?

Una hora en la Tierra, emisión de Radio-Canada

Una hora en la Tierra, emisión de Radio-Canada

Ayer en la noche vi, junto a mis amigos brasileiros de Montreal, e invitado por ellos en su morada, el programa “Una hora en la tierra” de la televisora francocanadiense Radio-Canada. La emisión es presentada por Jean-François Lépine, un periodista de temas internacionales de amplio prestigio y reconocimiento en Québec y Canada. Esta edición estuvo dedicada al Brasil de Lula, ese presidente de origen popular y conocida carrera sindical, que ha puesto en la palestra internacional, como nunca antes, al gigante lusófono de America del Sur.

Naturalmente, una razón muy importante hizo que estuviera en casa de estos amigos cariocas-niteroenses, amén del hecho que el programa hablaba sobre Brasil y era que la esposa de mi amigo Geraldo Fonseca, la Sra. Patricia Galindo da Fonseca, quien es doctorante en derecho internacional en la UQAM , participó invitada en este programa. También asistió la profesora de lingüística de la UQAM, la Sra. Aparecida da Almeida, quien es una especie de decana académica de la Comunidad brasileira de Montreal y de Québec. A ese programa asistí también yo como público y al final cuando dieron el derecho a preguntar, usé ese derecho, pero de ello les hablaré más tarde.

En una brevísima pero muy bien distribuída hora televisiva se pudo hacer un ejercicio de síntesis de los “años Lula”, de los cambios modestos en sus pretenciones, pero persistentes e importantes que ha ido logrado la economía y la sociedad brasileiras. Hoy décima economía mundial, Brasil exhibe un 20% de incorporación a la clase media (en términos brasileiros naturalmente) de las clases más desfavorecidas del país: miserables y pobres, “favelados” como le llamara una de las invitadas. Brasil posee también un crecimiento del bienestar general de población, aún cuando quedan muchos problemas por resolver, que hace que la confianza en las políticas de Lula, por parte de las grandes mayorías, siga siendo enorme, su popularidad siendo una de las más altas que ha podido disfrutar presidente alguno en aquella nación. Finalmente, Brasil exporta en el 2008 200,000 millones en US$, e importa $ 176,000 millones US$ , lo que coloca al país en el lugar 22 entre los mayores exportadores del planeta y muestra el ventajoso superavit financiero con el que enfrenta la presente crisis económica internacional.

Dos reportajes especiales para el programa, preparados por el especialista de Radio-Canada para América latina, el Sr. Jean-Michel Leprince, “condimentaron” el debate. Uno sobre el miraglo económico y otro sobre el cine brasileiro, que cosecha triunfos en casi todos los festivales internacionales de esa manifestación artística. También durante la emisión se hizo un contacto con la corresponsal de la televisora en Brasil, la Sra. Ginette Lamarche, quien entre otros temas tocó el de la posible sucesora de Lula, la jefa del gabinete actual, la Sra. Dilma Roussef, un personaje político de sólida historia en las izquierdas brasileiras, pero hasta ahora, de poco carisma.

El nuevo rol del Brasil en la arena internacional, motivo de este artículo, fue tratado suscintamente en la emisión televisiva, la nueva diplomacia de Brasilia, que ha cosechado no pocos logros en la región y en el mundo, fue brevemente puesta en evidencia. Fue justamente sobre ese tema que quise hacer una pregunta al final, pues para un cubano la historia de Brasil es un punto de referencia bastante presente. Cuba y Brasil comparten demasiados puntos en común, en la formación de sus respectivas nacionalidades, como para ignorarse mutuamente, y no obstante nuestros destinos históricos han sido bastante divergentes, sobretodo en los últimos 50 años.

Es lugar común hablar entre cubanos y brasileiros de nuestra música, de nuestros bailes, de nuestras creencias religiosas, en particular las de los afrocubanos y afrobrasileiros, hasta en la eliminación de la esclavitud nos parecemos: Cuba en 1886, el penúltimo país en hacerlo, Brasil en 1888, con el triste honor de ser el último en erradicar este horible flagelo de la Humanidad. Brasil sería no obstante un país de vocación pacífica en la arena internacional, al menos a partir de la época llamada por la historiografía de ese país como la “República Nova” (1945-1964), habiendo solamente participado, con bastante reticencia por parte de Getulio Vargas y del lado de los aliados, en la segunda conflagración mundial, a partir de 1942. Sin embargo hoy con serios planes de refuerzo de su capacidad militar y presente en las acciones multilaterales de defensa en el continente, en particular con tropas en Haití, parece ir evolucionando ese antiguo “laisser faire” brasileiro en el ambito internacional.

Hoy por hoy, el gigante del Sur americano propone una línea diplomática alternativa o complementaria de integración en América latina, a la que avanzan países como Venezuela y Cuba, entre otros. Esta por ver cual de las dos posibilidades se torna definitiva, y sobre ese tema versó mi pregunta. ¿Cuales serían los antecedentes que hacen al pueblo y gobierno brasileiros optar por una vía de concertación, de la negociación y de la intervención humanitaria, en lugar de fomentar asociaciones regionales que se basen en la confrontación y la exclusión? Mis amigas dijeron que era la tradición no imperialista del pueblo brasileiro, su espíritu de arreglar los problemas de preferencia por la vía pacífica, negociada. Es claro que Brasil debió mantener un “perfil bajo” durante el siglo XX, siglo en que el poder de los EE.UU. en el continente amerciano y en el mundo ha ido “in crescendo”, pero como decía el presidente de la Fundación Getulio Vargas en la entrevista que le hiciera Leprince, y que fuera mostrada en la emisión: “el pueblo brasileiro ha madurado” y es evidente que los desafíos que son inherentes a la potencia emergente que es hoy Brasil, irán haciéndole cambiar, irán haciéndole jugar un papel cada vez más activo en el concierto delas naciones americanas y el mundo.

Muchos otros países, hasta mucho menos importantes por su peso económico y poblacional en el mundo, que el mismo Brasil, optan y siguen apostando a las armas nucleares para ser “respetados”, para forzar los demás países a cederles “cuotas de poder” en el juego internacional. Brasil ha optado por otra variante, aún cuando todo pareciera decirle: “haz como los grandes han hecho, para ocupar tu puesto”.

Lula, por otra parte, no quiere modificar la constitución de su país para seguir gobernando y ese es otro punto fuerte de esa nueva mentalidad brasileira que observamos. Es ahí donde yo como cubano quiero créer que el ejemplo que nos da Brasil puede y debe ser tenido en cuenta, pues el siglo XXI quiere definitivamente ser diferente, necesita ser menos predecible, al estilo de la vieja política de confrontación y odios, de ideologías y “guerras santas”, de “eternidades” de algunos en el poder y aplastamiento sistemático de la diferencia.

En la capacidad de maniobra y de desarrollo de las variantes más favorables para sus pueblos, está el éxito de los gobiernos y las naciones. Estudiemos el camino brasileiro, para que Nuestra América sea más nuestra, de todos, y menos de esos pocos, que dicen ser los “únicos capaces” de liderearla.

Bientôt en français!


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