Publié par : lettresdemontreal | 25 mars 2009

Castrobama hoy, Barastro mañana

 

Castrobama o Barastro

Castrobama o Barastro

En La Habana se va a inaugurar una exposición de arte norteamericano, la primera en muchísimo tiempo. Abelardo Mena, curador del Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana esta a cargo por la parte cubana de la exposición. Alberto Magnan, artista cubano-norteamericano, es el curador por la parte estadounidense. Ellos como muchos de sus contemporáneos de ambos lados del Estrecho de la Florida, piensan que el arte puede hacer labor de pionero en el restablecimiento de las relaciones entre ambos países. Luego, la « bola » va a estar del lado de los políticos.

En BBC mundo hay un video que se refiere al próximo evento, y varios medios norteamericanos ya lo han anunciado, en particular es de interés el articulo de Anita Snow en el San Francisco Chronicle.

« Castrobama », cuya imagen encabeza este texto, es una pieza del artista neoyorquino Padraig Tarrant, que será la « vedette » de esta exposición, por razones evidentes. Dos hombres que han marcado la imaginación y la historia de dos países vecinos-enemigos. Dos pensamientos radicalmente diferentes, dos modos de ver la vida y el mundo.

Esta obra donde la silueta de un Fidel Castro joven hace frente a la de un Obama maduro me permite varias lecturas, como toda buena obra de arte debiera provocar. El joven blanco y rebelde que en 1959 se adueña del poder en la más grande isla del Caribe, con toda la soberbia de su juventud  triunfante, con todo el empuje que le proporcionaba un pueblo esperanzado, es un buen reflejo del pasado siglo XX, de la religiosidad ideológica que le caracterizo, de todo lo que se prometió, de todo lo que se quiso ser y no fue, por muchas razones sin dudas, entre ellas no pocas debido al feroz bloqueo de todas las administraciones norteamericanas contra Cuba, desde Eisenhower hasta hoy, pero también y muy particularmente, por la tozudez y arrogancia de aquel joven convertido al poco tiempo en dictador vitalicio, que personificaría la peor herencia de despotismo y crueldad « iluminada » de los gobernantes isleños desde la conquista hasta hoy y quien arrastraría y sacrificaría a su propio pueblo a todas las aventuras geopolíticas que desde entonces se han desatado en el planeta.

Obama, un hombre mestizo y relativamente joven, pero ya maduro, que llega al poder del más poderoso imperio en la tierra, en la época de su quizás mayor crisis socioeconómica es la otra cara de la moneda, representa la visión desideologizada y pragmática de millones de hombres y mujeres de todos los continentes, nacidos a mediados y finales del siglo pasado, pero hastiados de sus contradicciones sanguinarias, con justificaciones de opereta.

A primera vista, y siguiendo patrones psicológicos estándares, en este « cara a cara’ que es Castrobama, parecería que Castro sale mejor parado, el titulo de la obra empieza por el hoy anciano ex gobernante, éste es más alto, tiene un perfil que pareciera imponerse. Obama casi le mira desde abajo y el color rojo del espacio que les separa puede ser interpretado de muchas maneras diferentes, digamos tan solo que es el color que ha identificado al comunismo por doquier.

La lectura de una obra de arte nunca debe ser, no obstante, superficial. Recordemos que uno de los presupuestos esenciales de la nueva mentalidad mundial que representa Obama es la curiosidad, sobre ese tema ya escribí un texto en este blog, comparándole con Da Vinci. La curiosidad es una virtud de los que se saben no poseedores de la verdad absoluta, de los que buscan siempre información y validación de sus conocimientos y convicciones. La posición del que investiga es siempre humilde, es siempre escrutadora, absorta, nunca mayestática, nunca  napoleónica.

Hoy sabemos que ese señor de La Habana, que pretende aleccionarnos demasiado frecuentemente, de cuanto problema pasa en el mundo, menos en Cuba, y hasta se hace responsable de los triunfos y derrotas del equipo nacional de pelota, ese señor está pasando a la historia en el ridículo más total y oprobioso, dejando tras de si un país que « obtuvo » rico en potencial económico y humano, y que ha convertido en otro con una de las situaciones más desastrosas, de las que ha atravesado en toda su historia

Obama en cambio, está construyendo una nueva posibilidad para el gran país que dirige, una posibilidad de redimensionar su potencial, de conservar e incrementar los principios y leyes que le hicieron y hacen atractivo a tantos millones de personas que desde hace más de dos siglos han emigrado a él. Todo ello, a pesar de los grandes estragos que presidentes y voraces barones de la economía, le han ocasionado. Un pueblo puede siempre levantarse, si sus gobernantes están en sintonía con los mas profundos deseos de ese pueblo, parece decirnos Obama. Un pueblo languidece y hasta perece bajo la bota de sus dictadores, deja bien establecido el señor Castro.

Yo visualizo otra obra ya en un futuro cercano que se podrá llamar « Barastro », donde el rostro de Obama que nos simboliza, seguirá buscando respuestas a miles nuevas preguntas, pero donde de los Castros, no quede ni el rastro…

Bientôt en français!


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