Publié par : lettresdemontreal | 11 octobre 2010

¿Qué contradiscurso al castrismo?

Frecuentemente cuando en Cuba o en el Exilio nos situamos en una posición crítica hacia el castrismo, el tema del discurso a adoptar se convierte en un problema existencial. Muchos reaccionan de una forma que constituye un espejo de lo que han venido asimilando y rechazando, construyen por así decirlo un contradiscurso espejo del que el castrismo les inculca o bombardea desde 1959.

El análisis del discurso tiene muchas facetas y no es mi intención aquí analizarlas todas. Me interesa en particular la variante de análisis crítico del discurso,  el cual constituye un enfoque interdisciplinar al estudio del discurso, que considera el “lenguaje como una forma de práctica social” (Fairclough 1989: 20) y analiza cómo la dominación se reproduce y se resiste con los discursos.

Lo que importa compartir con ustedes es el hecho que un discurso crítico no tiene necesariamente que ser un discurso apegado a un solo procedimiento discursivo. Es muy fácil para quienes quieren ver el mundo en blanco y negro tener « enemigos » que piensen como ellos, pero exactamente lo contrario. Stalin, Hitler, Mao, Kim Il Sung, Bush o Fidel Castro todos promovieron un discurso en el cual « el otro » que no piensa como ellos es la suma de todos los pecados… »con la revolución todo, contra la revolución nada » (traducción: conmigo todos, contra mi nadie), o aquella de « los que no están con nosotros están contra nosotros », ¿recuerdan? Imponerle al mundo , desde posiciones de poder, una forma de discurso, poco importa el contenido, ese cambia con los años y las campañas políticas de turno, la forma del discurso es la que permite mantener hipnotizadas a las masas, es a eso a lo que llaman « principios », es a eso a lo que temen se les descaracterice y desprestigie, pues de ello es que depende el capital simbólico que les permite gobernarnos ad nauseam eternam.

El maniqueísmo del procedimiento discursivo de carácter político que caracterizó al siglo XX, es algo que debemos analizar críticamente, condenar sistemáticamente y evitar de repetir. El procedimiento por ejemplo de ocupar nuestra mente única y exclusivamente en los « grandes temas de la humanidad », como si fuésemos cruzados que deben ir a liberar a Jerusalén, o jihadistas que deben combatir a todo precio a los « infieles cristianos », es uno de los métodos predilectos de esos que desean a como de lugar que no pensemos en nuestros problemas personales, comunitarios y sociales. Cuando dejamos de pensar en la liberación de Macondo y comenzamos a pensar, a hablar y a criticar a ese o a esos que nos han estado diciendo, siempre desde el pulpito, que de la libertad de Macondo, depende la nuestra, pues ahí comienza la disidencia, comienza un proceso que no suele tener marcha atrás, y que lleva a cientos hoy, a miles mañana, y a millones pasado mañana a decirle NO al castrismo, y a actuar en consecuencia.

Hoy aun son miles, sino cientos de miles, que aun en el Exilio, aun fuera de la influencia directa del discurso castrista, siguen sometidos a sus designios. En sus profundos pensamientos siguen pensando y actuando como les adoctrinaron en Cuba durante todos estos años. Emigran por razones « económicas » y se convierten una vez aquí en agentes pasivos, pero efectivos del régimen que les hizo abandonar su tierra. Van a las actividades del consulado o la embajada, contribuyen aquí y allá con las « necesidades » de las actividades de la asociación que el MINREX mandó a crear y controla y sobretodo mantienen la boca calladita, para que les hagan el carísimo pasaporte « sin líos », para poder viajar a Cuba, para poder ir a ver la familia, para poder invitarla y « que no haya problemas ». Son muchos los resortes de presión y chantaje, son muchos y sofisticados y funcionan bien…hasta ahora.

Nuestro contradiscurso, el de los cubanos que no dejamos de pensar por cabeza propia, es y será tantos como individuos somos. No vamos a construir asociaciones de carneritos organizados, no vamos a calcar los métodos ideológico-religiosos de las organizaciones de masas del castrismo. Vamos a seguir construyendo nuestra palabra desde nuestras respectivas historias de vida, y cada grano de este sembrado hará cosecha.

Veremos quién puede más.

Bibliografía (Wikipedia)

  • Henry Widdowson (1995). Review of Fairclough’s Discourse and Social Change. Applied Linguistics 16(4): 510-516.
  • Norman Fairclough (1996). A Reply to Henry Widdowson’s ‘Discourse Analysis: A Critical View. Language & Literature 5(1): 49-56.
  • Henry Widdowson (1996). Reply to Fairclough: Discourse and Interpretation: Conjectures and Refutations. Language & Literature 5(1): 57-69.
  • Henry Widdowson (1998). « The Theory and Practice of Critical Discourse Analysis. » Applied Linguistics 19/1: 136-151.
  • O’Halloran, Kieran A. (2003) Critical Discourse Analysis and Language Cognition. Edinburgh: Edinburgh University Press.
  • Beaugrande, Robert de (2001). « Interpreting the Discourse of H.G. Widdowson: A Corpus-Based Critical Discourse Analysis. Applied Linguistics 22(1): 104-121.
  • Toolan, Michael (1997). What Is Critical Discourse Analysis and Why Are People Saying Such Terrible Things About It? Language & Literature 6(2): 83-103.
  • Stubbs, Michael (1998). Whorf’s Children: Critical Comments on Critical Discourse Analysis. In Ryan, A. & Wray, A. (Eds.), Evolving Models of Language: British Studies in Applied Linguistics 12, Clevedon: BAAL/Multilingual Matters.
  • Blommaert, Jan & Bulcaen, Chris (2000). Critical Discourse Analysis. Annual Review of Anthropology 29: 447-466.
  • Blommaert, Jan, Collins, James, Heller, Monica, Rampton, Ben, Slembrouck, Stef & Jef Verschueren. Discourse and Critique. Special issue of Critique of Anthropology 21/1: 5-107 and 21/2:117-183.
  • Slembrouck, Stef (2001). Explanation, Interpretation and Critique in the Analysis of Discourse. Critique of Anthropology, 21: 33-57.
  • Slembrouck, Stef (2005). Discourse, critique and ethnography: class-oriented coding in accounts of child protection. Language Sciences 27:619-650.
  • Threadgold, Terry (2003). Cultural Studies, Critical Theory and Critical Discourse Analysis: Histories, Remembering and Futures. Linguistik Online 14(2).
  • Tyrwhitt-Drake, Hugh (1999). Resisting the Discourse of Critical Discourse Analysis: Reopening a Hong Kong Case Study. Journal of Pragmatics 31: 1081-1088.

Responses

  1. ¡Excelente, Raúl! Llevas tanta razón, hermano. Lo peor es la cantidad de personas inconscientes que se justifican con cosas como: « eso no hay quien lo cambie » o « las cosas son así, ¿qué se le va a hacer? ». Como subrayas: hora de empezar a cambiar el discurso. Un abrazo y feliz Acción de Gracias.

  2. Estando en el centro de nuestros corazones la Isla, el análisis y deconstrucción del poder intrínseco del « discurso », claro que involucra, en términos de Bourdieu el « capital simbólico » pero yo creo que es pertinente también mencionar que la capacidad de comunicación oral de los « patricios de la política » mencionados involucra altísimos niveles de histrionismo y de manera sistemática un rito performático del que somos, o hemos sido partícipes.
    Me parece genial tu artículo, pues se podría escarbar nuestras experiencias, a la distancia. Por ejemplo, cuando lo de Elian González, me tocó muchas veces « sumarle a la plaza », como dice esa bella canción y el discurso para mí en ese momento tenía una sólida estructura y una consigna razonable. Ahora bien, la capacidad de despliegue multitudinario sólo podía ser orquestada por un aparato estatal concreto (movilidad, camisetas, pancartas, horarios para las marchas, permisos en los horarios de clases, etc.)
    Me motiva este tema, el discurso, leído desde el biopoder, en términos de Foucault, con la posibilidad de insertarse en los poros de nuestra piel y rebotar de neurona en neurona: « en cada barrio un comité, en cada barrio…  » que luego puede corearse entre amigos e identificar a una generación, sin identificar de manera dogmática.
    ¿Recuerdas: Quién no goza, quién no baila… con el Papa en la Habana ¡ah! Quién no goza, quién no baila… con el Papa en la Habana ¡ah!? y el Papa hablaba, mis colegas del ISA cantaban los intermedios musicales y todo era televisado.
    Sigue en el tema mi Raúl. Ve a fondo. Besos.


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